jueves, 28 de enero de 2016

LA INVITACION

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Hoy hace diez años….
…que un hielo cambió mi vida. Había estado todo el día en la calle, con mis amigos de fiesta en el desfile, y  fue en el cumpleaños de uno de ellos, cuando sucedió. El contacto de mis labios con los suyos me hizo estremecer y en la excusa del hielo encontré mi piel, me sentí como soy, como había sido siempre sin saberlo, y desde entonces me he sido fiel.
Por eso, os invito a celebrar mi salida con una fiesta en…..

jueves, 21 de enero de 2016

EL CARTEL

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EL CARTEL

Aún le seguía ocurriendo, sus párpados perfectamente sincronizados con las seis en punto  de la mañana.  No le quedaba ni un pizca de la prisa de antaño: no necesitaba la superstición de conjuntar calzoncillos, calcetines y corbata; ni competir con otros directores por número de clientes y operaciones; ni vender duros a pesetas... por todo eso y alguna cosa más no le gustaba que sus párpados le mostraran un nuevo día.

¡Coño!- pensó-  Ya han pasado cinco años- No ha sido nada fácil, ¡nada! ahora mismo sólo este maldito reloj interno es el que me une a mi yo anterior.
- ¿Qué dices?- le preguntó su pareja.
-Nada, hablarme y recordarme lo mucho que hemos cambiado, nena, y lo que me apasiona mi nuevo proyecto.
- ¡Estás loco, Alfredo!-sentenció.
- Uhm, ya veremos...

Sobre la mesa del comedor, de manera desordenada se veían tablas de excel, diagramas de colores, tipos de contratos y diseños de cartel.  Miró al orejero. ¡Qué artista soy! Cogió el prototipo y se lo probó. Era consciente de la copia tan burda que había hecho. Y precisamente ahí radicaba su futuro éxito. ¡Lo tenía claro! No tardaría en encontrar a quien vender la mercancía, lo difícil estribaba en conseguirla. Recordó los cursos de PNL, los de oratoria y negociación y practicó sus argumentos ante el espejo.  Un mes después salió a la calle con él.

No fue fácil. No contaba con la mafia de los vendedores del “compro oro”, que vieron en él una amenaza para su negocio. Después de explicarles detenidamente su principal diferencia, le dejaron seguir con un: ¡Suerte, macho, la vas a necesitar! 

Sólo necesito un cliente, sólo uno, sólo tengo que estrenarme- Y con este mantra por compañía acababa su jornada. No desistió, siguió paseando su cartel de Preciados hasta Callao, para volver a bajar y acabar en Sol.  Subiendo se dio de bruces con el equipo de televisión del reconocido y copiado programa "italiani per il mundo". 

Ágil, sin dudarlo, se colocó en el plano de la morena que estaban entrevistando, familiar sin duda de Franco Battiato, a juzgar por el tamaño de su nariz, y entonó en silencio su mantra. El resultado no se hizo esperar. Cuando la entrevistada terminó de contar las excelencias de los bocatas de calamares y los búhos, el presentador se acercó a Alfredo y se interesó por su historia. Acabó con un viaje pagado a los estudios de la RAI y una entrevista en directo en horario de máxima audiencia.

Al mes de televisarla, tenía imitadores por toda Italia. En Milán le diseñaron un nuevo cartel, más ergonómico y ligero; en Florencia, los artesanos del cuero, le dotaron de un sistema de sujeción de calidad; en Roma aportaron seriedad en la redacción de su Manifiesto, conocido como el “Il venditore di ore”.

Sus días estaban marcados por la sincronización de sus párpados, las conexiones a Skype con sus fans italianos y sus idas y venidas por Callao.  Era consciente de lo brillante de su idea, y a pesar de tanta publicidad no había conseguido ni un solo cliente. Les pedía muy poco, apenas unos segundos, no más de cinco minutos y ni eso conseguía.

        Alfredo quemó su último cartucho: un sobre con un power point con extractos de su entrevista italiana, pantallazos de su skype y grabaciones de la cámara Go-pro durante sus paseos por el centro de Madrid, con destino al programa de Ana Rosa Quintana y María Teresa Campos.  A la semana, una voz sensual le indicaba el gran interés que tenía Ana Rosa en su historia y le proponía una entrevista en profundidad. Alfredo expresó su alegría y pactó una serie de preguntas que de ninguna manera debían ser obviada. Redactó los términos del contrato, todavía mantenía en forma sus dotes de negociación, y acudió al plató.
        -Hoy tenemos con nosotros a Alfredo, durante años fue director de una oficina bancaria, ahora se ocupa de un negocio muy particular. Seguro que alguno de ustedes se han cruzado con él por las céntricas calles de Madrid.  Buenos días, Alfredo y ¡Bienvenido!- ¿cómo estás?
        -Bien, Ana Rosa. Gracias por dejarme tu espacio.
        -Cuéntanos ¿cómo surge la idea?
        - Encantado, Ana Rosa. Aunque creo que mi cartel hablará por mí. ¿Puedo pedir al cámara que lo enfoque?
        - Adelante, compañero, danos un primer plano.
        Esto es lo que el objetivo mostró:





miércoles, 13 de enero de 2016

EL OTRO

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- ¡No puede ser! ¿cómo es posible? ¡No lo encuentro! Voy a llamar.
- Si… entiendo… claro… no se preocupe… en cuanto aparezca le avisamos- contestaron al otro lado de la línea telefónica.
- Gracias pero por favor no se olvide. ¡Es muy importante para mí!

Armando no sabe qué hacer, no para de comprobar el paquete que le han entrega esa misma mañana. Espera con paciencia la llamada de la mensajería que no se produce.

Sentado en la cama, Armando no para de mirar sus pies, es tan descorazonador tener sólo un calcetín.