miércoles, 29 de diciembre de 2010

VILLACINCO MIX

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"A Belén pastores, a Belén chiquillos
Que ha nacido el rey de los angelitos
A Belén pastores, a Belén chiquillos
Que ha nacido el rey de los angelitos"

No tengo ni pastores, ni chiquillos, ni angelitos, pero si unas ovejitas la mar de salás, para desearos que vuestros sueños encuentren el camino,  y como decía Machado, se  materializen, al andar.

!Nos leemos en el 2011!


"

martes, 28 de diciembre de 2010

VIEJOS AMIGOS Y UNA SEÑAL

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¿Qué ocurre cuando asistes,  a una cena de amigos de la infancia, que acaban de salir de un partido de padel?  Pues que las risas, el buen vino y una oda al colesterol están asegurados. Y hasta aquí, puedo escribir... que quiero seguir conociéndoles.

Y la señal fue una pregunta inocente sobre las marcas en la botella: ¿esto es así, no?.  Me acordé de Dorita, la mujer hecha y derecha, la fiel sirvienta en época estival de la casa de los marqueses,  la del pecho generoso, la melena pelirroja, la que enviudó joven... Ahí os dejo su sino:
 
LA SEÑAL.
     Una gota de vino en la puerta, será la señal- me ha dicho. Toda la noche sin dormir, imaginando la dichosa mancha en la madera. !Cuántos veranos adivinando sus curvas bajo la bata!. Me pellizo. Tiene que se un sueño. !Seguro que lo es! ¿Cómo es posible que Dorita, haya accedido a mis propósitos?...

     Le he dicho que si, no puedo dar marcha atrás. A sus veinticinco primaveras, me busca por toda la casa, en la cocina, cuando bajo a la despensa. Abrió la botella con cuiidado, olió el tapón cómo había visto hacer a los señores. Lo dejó caer en su copa, a la vez que dejaba caer su combinación. Recordó la señal. Respiró profundamente, bebió su segunda copa, abrió la puerta e hizo la señal. Era una locura, pero estaba decidida.

domingo, 26 de diciembre de 2010

VILLACINCO CAPRICHOSO

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     "Esta noche es nochebuena y mañana navidad, saca las sábanas sobrina que las voy a emparejar".  Es una versión libre del clásico villacinco, y es que después de treinta años, arriba a abajo, varias sábanas y varias almohadas se han encontrado. Ha sido, caprichoso, como la vida misma.
     Ya conocéis el dicho: "la familia que abre cajas, el día de Navidad, se mantiene unida". Y eso ocurrió, después de una cena de reyes. Al día siguiente el cuerpo pedía actividad y las cajas almacenadas en el garaje fueron la opción: disfraces de pastorcita, de fresa, de putón verbenero; ropa de los ochenta, vestidos de nochevieja, camisas que gritaban su existencia, gorritos de bebé, sábanas de cuna.... salieron de sus escondrijos. Vieron la luz durante unos minutos, en los que se determinó su muerte o su salvación, volviéndose a guardar en mejores condiciones. El resultado fue de masacre, la mayoría de la ropa acabó en un contenedor de esos que pone que es para el tercer mundo, pero que hasta que llega, se enriquecen unos cuantos del primer mundo.
     Entre los supervivientes unas sábanas de cuna, bordadas a mano, que se encontraron con sus almohadas, en casa de mi tía. He de decir, que las casas se encuentran fácilmente a unos 30 kilómetros y que ambas han sufrido mudanzas varias, es decir... la posibilidad que se volvieran a encontrar una sábana y su almohada eran de 1%? 10% a lo sumo?... después de morirnos de risa, por los caprichos de azar, llegamos a la conclusión de que no había sido el azar, sino algún gen de la familia, cuya función básicamente consiste en guardar y almacenar cosas por años...¿ si no de qué otra forma podía haber  ocurrido? Pero ya no solo el hecho del encuentro, si no que además, mi tía rizando más el rizo, sacó el modelo del que se había copiado para hacer el bordado de la sábana. Fue ese detalle, el que hizo que elaborásemos la teoría del gen.
     Este post, es para ti, tía, para que luego me preguntes que de dónde saco tanta imaginación para las historias.... las tengo en casa.
    !FELIZ NAVIDAD!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

THE PILLOW BOOK

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    "Dos cosas no nos han de faltar: las delicias de la carne y las delicias de la literatura"


    Una de mis películas favoritas (su director es Peter Greenaway) y una de mis frases de cabecera. La escribiré en alguna espalda.

martes, 21 de diciembre de 2010

CUATRO

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"Cuatro esquinitas tiene mi cama                      
cuatro angelitos me la guardan
y ya estoy en el nirvana..." 

"Hay cuatro rosas en tu honor,
dentro del vaso que te doy
dos son por gemir,
dos por sonreir,
hay cuatro rosas para ti..."

    Hoy me he acordado de la canción de Siniestro Total, también de la de Gabinete Caligari, las dos me encantan. Y como no hay dos sin tres, "se me ha aparecido en sueños, el del medio de los chichos", noooo,  quien ha aparecido ha sido la botella de Cuatro pasos, que probé hace tiempo, en una tasca valenciana, en buena compañía y que volví a catar la semana pasada, igualmente en muy buena compañía.
    Me encanta su sabor, la etiqueta con sus patitas y como es de Villafranca del Bierzo, llegan a mi memoria imagénes del campamento de verano, donde por primera vez cazé gamusinos ¿te acuerdas M.?
   Cuatro pasos, practicamente para que acabe el año,  cuatro pasos para volver a hacer las maletas y conocer otros países, cuatro pasos para desechar lo nocivo y la gente que lo genera, cuatro pasos para poner en marcha la operación "B-B", cuatro pasos para alcanzar el nirvana de la canción de Siniestro y la pasión de la canción de Gabinete.
  ! Creo que me gusta el cuatro!

domingo, 19 de diciembre de 2010

ARBOLES APASIONADOS

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     Me declaro apasionada. Necesito la pasión para vivir y cuando me transmiten pasión, un resorte, a modo de puerta secreta en una librería decimonónica, salta en mi. Hace días que quiero escribir sobre mi última pasión, pero antes tenía que coserla, si, ya se que suena raro, ahora mismo lo explico.
     Dos árboles, muy diferentes, ambos convertidos en broche, dos manifestaciones de dos realidades distintas y casi, casi, opuestas. El Abeto, con sus bolas de Navidad, en el que se espera que bajo sus ramas, crezcan regalos, ilusiones, niños en los que reflejarse, sorprendidos porque Papa Noel o los Reyes han adivinado sus más anhelados juguetes. El árbol de confort, del trasiego de gente por las calles, de luces hipnóticas y de villancicos machacones. el de atraer a la suerte en un bombo lleno de números (ya sabéis: "todos los números están").
    El Baobad, sin artilugios, con una porte altiva, más por defensa que por orgullo, con un tronco larguisimo, sin apenas hojas y las que tiene tan altas, que a nadie pueden alimentar, en una tierra árida, donde a su sombra también se esperan regalos, ilusiones, y niños con más futuro. El árbol del desarrollo, de las historias pequeñas, que van creciendo con mucho cariño, con una ong (http://www.elbaobabsolidario.org/), que ha llegado a mis oídos, por la pasión. Porque como me sucede a mi, creen en las historias pequeñas, en el trabajo menudo, imperceptible, pero que como el tronco que lo representa, crece poco a poco, durante cientos de años, creando una base sólida y duradera. 
    Pertenezco al mundo del Abeto,  de él conozco las reglas del juego, cómo manejarme, cómo enfrentarme a las dificultades de este mundo loco. Y, movida por la pasión, en este caso, contagiosa, contemplo la posibilidad de pertenecer al mundo del Baobad, ¿ para siempre? no lo creo, pero si compartir un par de semanas, para ver sobre el terreno lo que esta ong desarrolla.
    Cómo dicen en mi pueblo: "Próxima estación: Madagascar", aunque el abeto que llevo aprendido me dice: "próxima estación: Japón"





martes, 14 de diciembre de 2010

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¿Qué ocurre cuando empiezas el día con un interrogante en la cabeza y acabas en el tanatario? Pues que no es un buen día, lo mires por donde lo mires. Que no logras hacerte a la idea de lo que ocurre a tu alrededor y  no entiendes porqué la vida es caprichosa, que te preguntas si no sabes llegar a los demás o son los demás lo que no saben llegar a ti, que necesitas aporrear un teclado para soltar cualquier cosa, sin método, sin historia, sin tener que pensar qué contar... por que esa "cualquier cosa" es tu vida. 

Hace una dos semanas más o menos, tomé una decisión importante, me inmovilizaron el dedo y escuché reproches no dichos. En cuanto a la decisión importante, espero compartirla con mi familia estas navidades, estoy segura que me apoyaran; de la misma dependen muchos flecos, que ya estoy moviendo, al menos los que están a mi alcance, otros pasan por la colaboración de la familia. He descubierto en estos días, que tengo muy buenos amigos, dispuestos a ayudarme,  frases como: "cuenta conmigo para lo que necesites" y "sólo tienes que pedirlo" son un bálsamo para mi alma. 

El dedo inmovilizado fue producto de una idea brillante, (moverme por la ciudad en patinete) que retomaré en cuanto el quiropráctico me dé permiso. El trauma de urgencias, fue un cachondo: ¿Guapa, cómo vienes a estas horas a urgencias?-me dijo. Inocente de mi, pensé que mi lógica era apabullante y le solté:- A las 23,30 no hay tanta gente, no?. La cara que me puso fue un poema, pero se portó, me hicieron las placas, confirmaron que no había rotura y me colocaron una férula, que fue la sensación al día siguiente en la oficina. Incluso para mi jefe, que amablamente me dijo: !Por Dios, digame que puede escribir! sin ni siquiera preguntar qué me había pasado. Un cielo, que diría una amiga.

Los reproches no dichos, son esos que serpetean en las conversaciones de otros, y que te llegan de improviso, como un hachazo, sin saber muy bien por donde te vienen, desayunandote un buen día, con una realidad, que no tiene nada que ver con la tuya,y con más reproches, esta vez, escritos, para poder recrearte en ellos, y conseguir que  la bola se haga más grande. Esta semana me toca disminuir la bola. 

Hace un rato he llegado a casa, lo primero que he hecho, ha sido quemar, con un día de retraso (pensaré que voy con la hora canaria) el muérdago que el año pasado me regalaron y que, con mucha ilusión, coloqué detrás de la puerta,  con el único fin de que hiciera pressing a los malos (según el manual de uso).

!Mañana será un buen día! al menos eso espero. Entonces colocaré el nuevo.








viernes, 3 de diciembre de 2010

LA BURBUJA INMOBILIARIA

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   Una versión renovada de un cuento de los de toda la vida, algo así con la versión pop de una canción de la Jurado.



Erase una vez que se era...
Una fantástica casa con vistas al mar, en primera línea de playa. A pesar de encontrarse en pésimas condiciones, mantenía la belleza de antaño, con su refinada reja en el balcón y el acceso de cantos rodados hasta el porche. Su construcción era de inspiración colonial y formaba parte del patrimonio familiar desde hacía más de cincuenta años.

Leoncia nació en esa casa, en ella parió a sus hijos, guardo luto por sus padres, lloró la muerte de los dos pequeños, mimó a su única hija Luisa y enviudó de su Manuel. Cada una de las habitaciones mantiene vivos sus recuerdos, a pesar de que éstos en ocasiones, se escapan bajo las baldosas rotas, los interruptores encasquillados y las malas hierbas del jardín.

-Es mucho trabajo para una vieja, esto- dice señalando las macetas del jardín- esto necesita manos fuertes y las mías, ya ves hija cómo son...
-Tranqui, abu, esto nos ponemos un día y pim-pam pim-pam lo dejamos niquelao.
-Ay, hija! Ese día no estaré aquí para verlo.
-No digas tonterías, abu. Tu hazme caso a mí y solo a mí, ¿vale?


Luisa se casó joven y sin recursos, instalándose en la casa familiar; desde la noche de bodas, sus ojos se tornaron acuosos. Su marido no era capaz de convivir con Leoncia- no puedo con tu madre, cielo, de verdad no puedo- la misma frase día tras día. ¿Cómo no darle la razón? Si ella también lo siente. Su madre, controla cada uno de sus pasos y ella no puede más... la solución tardó tanto en llegar como su única hija. El día que le dijo a su marido que estaba embarazada, se mudaron a las afueras, lejos de la casa de la playa y de su única habitante.

Leoncia, no le perdonó nunca a su yerno la huida, su única venganza ponerle el nombre de Amapola a su nieta, sin autorización alguna de sus progenitores-por dejarme sola- decía a modo de justificación.


Las relaciones no han sido muy fluidas entre madre e hija, después de veinticinco años de casada, no sabe cómo hacerle entender a su madre que su marido no es malo, que cuida de ella, que la quiere a su manera, que si no le deja tomar ninguna decisión es porque no quiere que sufra, por hacerle la vida cómoda...- ¡Tan cómoda que pareces una vegetal, hija!- le dije su madre. Amapola, finge no darse cuenta, adoptando un aire ausente cuando se abren paso los reproches, los trapos sucios y los recuerdos...aunque hace tiempo que ha tomado partido por su abuela.

Las visitas a la casa de la playa, se convierten en algo mágico para ella, la voz de su abuela contando historias y sus paredes rezumando confidencias, se convierten en un libro abierto donde leerse y conocerse. Desde que descubrió a su madre hablando en voz baja sobre el futuro de la casa, se siente en la extraña obligación de proteger a su abuela.

-Abu, llaman a la puerta, ¿abro?
-Si, será el Sr. Lobo, anda abre, a ver qué me ofrece hoy.
Tras la verja apareció una sombra negra que contenía un hombre joven, guapo y de ojos oscuros.
-Pasa y sígueme- le dijo Amapola, mirándole de arriba abajo con desdén.


Armando Lobo López llevaba más de dos meses visitando aquella casa, conocía perfectamente el camino. Se jactaba de saber todo acerca de “Audi” (apelativo de Doña Leoncia en la Inmobiliaria, pues la comisión de la venta  se convertiría automáticamente en un seis cilindros de tecnología alemana) por eso la presencia de Amapola lo desanimó.
-Buenas tardes, Doña Leoncia
-Adelante Sr. Lobo, ¿ya conoce a mi nieta?-Amapola te presento a Armando, es un joven incansable.
-Encantado-dijo Armando extendiéndole la mano, que ella con un gesto mohín rechazó. Mal empezamos- pensó.
-Sr. Lobo, cuente a mi nieta la última oferta que me ha hecho, mientras preparo la merienda.


Se despidió dando las gracias por el café y la charla, prometiendo volver con una nueva oferta –esta no la podrás rechazar- le dijo con un entusiasmo infantil, al despedirle en la verja.

-¿Te lo puedes creer? Menuda cara, abu, no va el tío y me dice que no podré rechazar su oferta.....Es subnormal! ..Pero ¿cómo lo dejas entrar abu? Y luego mis amigos son los pintas...hay que joderse.
-¿Qué voy a hacer? Todos los días lo tengo en la puerta, hablando de millones con toda la naturalidad del mundo... y tu madre diciéndome que venda...
-Ni caso, eh? A mi vieja, ni caso.
-A veces pienso que tu madre tiene razón...
-¡Por favor! Gilipolleces las justas... y a ese tipo, ni caso, abuela,  que sólo quiere llevarse la comisión, y además ¿te has informado? ¿Sabes a cuánto están vendiendo?- pues eso lo primero- sentenció dejando a su abuela con la palabra en la boca.


El Sr. Lobo López sube al coche enfadado, está molesto con la actitud tan agresiva que ha mostrado, no le gusta que sus artimañas sean tan evidentes.-Ahora ya no tiene solución, tengo que apretarla más y cerrar el trato cuanto antes- le dice a su secretaria por el móvil. Aprovecharé mañana que no está la nietita.


Los ojos de Luisa están húmedos, oye a su hija revolver en la habitación, la conoce tanto que sabe que cumplirá su promesa.
-Me voy con a la abuela, no aguanto tanto hipocresía. Mira que querer vender la casa!...y con ella? Con ella que ibas a hacer? ¿venderla también?-y deja de llorar...
Después del portazo, la casa queda en silencio. Luisa no se atreve ni a llorar. No ha podido explicarle que con la idea de la venta, está pensando que su madre es mayor y que no podrá arreglárselas sola en esa casa tan vieja.


Empuja la puerta de la verja, avanza por el camino de cantos rodados y entra en la casa. –¿Abu?,¿Abuela? Soy yo, ¿dónde estás?- nadie contesta. Sube con la mochila hasta la habitación que más le gusta. Le parece oír a su abuela trastear en la cocina, baja. Descubre al Sr. Lobo rebuscando en los cajones de la cocina.
-¿Pero..tío.. de qué vas?- ¿qué coño haces ahí? ¿por dónde has entrado?... Y  ¿mi abuela?

Armando Lobo López, se siente acorralado, los cilindros del Audi retumban en su cabeza, solo quiere conseguir la firma de Doña Leoncia, la casa la conoce como la palma de su mano, muchas tardes, demasiadas oyendo las mismas historias, se lo debe, ella tiene que firmar. Desde luego no se esperaba encontrar a su nieta- piensa rápido-venta, piensa- repite en su interior.

-No es lo que parece, verás, había quedado con tu abuela y como otras tardes he preferido esperarla dentro de la casa y ahora...estaba buscando...algo que llevarme a la boca, así de sencillo.
-Pero tío, eres la ostia, eres basura, lo sabes ¿no?. Venga, largate si no quieres que llame a la policía.
-Tranquilita eh!, que tu abuela me dijo donde escondía las llaves.
-Venga, largo, me da igual, mira que llamo a unos colegas y que te lo dejen clarito ....

Armando se pone nervioso, en su cabeza vuelven a sonar los cilindros, run, run, y se descubre amenazándola con un cuchillo.
-Ya está bien niñata, esta casa en mía, así que tranquilita, sólo quiero que tu abuela firme el contrato y no me vuelves a ver.
-¡Vas listo!, lo tienes claro, ni de coña va a firmar, ya te lo digo yo-le espeta.
-Eso habrá que verlo. Venga sube a la habitación.

Allí, Armando la ata y amordaza.
-Y ahora calladita-le dice. Tengo que cerrar una venta.
El Sr. Lobo se recompone y baja de nuevo a la cocina. Oye el chirriar de la verja, adopta una postura serena y acude al encuentro de Doña Leoncia, con el esquema mental de ser firme y no dejar que tome la palabra en ningún momento, esa será su baza.

-Buenas tardes Doña Leoncia ¿Qué tal todo? Perdone el atrevimiento, pero como usted me dijo que si necesitaba alguna cosa, no tenía nada más que entrar y cogerla...pues me he tomado la libertad de abusar de su confianza y me he tomado una cerveza y unas aceitunas...pero ¿qué guapa está usted hoy? ¿alguna cita?...No me diga nada, que con solo verle la cara de felicidad no se necesita explicación, usted ha...

Siguió hablando de trivialidades hasta conseguir sentar a Doña Leoncia en el porche. Palabras y palabras salían del Sr. Lobo con la intención de hincar el diente en la voluntad de la abuela, la victima se mostraba confiada, nada le hacía presagiar sus intenciones.
Armando sonreía hipnóticamente, le falta muy poco para conseguir su contrato estrella -después de todo ha merecido la pena pasar tantas tardes aguantado a la vieja-pensaba. Y cuando estaba a punto de morder el anzuelo ocurrió algo imprevisible.
Ante ellos se presentó un hombre de edad madura, que se identificó como Don Antonio Cazador de Lobos-Martín, amigo de la familia en primer lugar y en segundo término como Notario. Su presencia se debía al Requerimiento que le había efectuado la propia Doña Leoncia, unos días antes, citándole a esa hora y en ese lugar para proceder a la firma de unos documentos de vital importancia. Armando Lobo López estaba atónito. -¡qué mujer, mira que dudar de ella!-pensaba, mientras el ruido de sus seis cilindros no le dejaba escuchar el resto de la explicación del Notario.



No puede moverse, le duele todo el cuerpo, intenta salir del coche, consiguiéndolo con dificultad. Busca el móvil y marca el 112...
-Emergencias, ¿dígame?
-Si, verá, soy el Sr. Lobo López, me encuentro en la carretera de la Playa, he sido victima de una paliza y tengo el coche destrozado...
-Un segundo, por favor, y enseguida le mandamos un equipo de emergencia.
Armando Lobo López recuerda vagamente lo ocurrido: la llegada el Notario, la firma de la escritura de donación de la abuela a favor de la nieta, Amapola apareciendo por las escaleras con la mirada amenazante y teléfono en mano, su despedida, el grupo de moteros cortándole el paso....

Y colorin, colorado esta burbuja se ha acabado.

jueves, 2 de diciembre de 2010

LOS OTROS

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Me gusta mucho esta lámpara, me parece original y divertida. Un ratito en urgencias da para mucho, entre otras cosas para acordarse de la teoría de por qué existen las lámpara de mesilla y de una historia de terror infantil con guasa. Ahí os la dejo.







LOS OTROS.

    Existen. Los he visto.
    Todos les niegan, pero están ahí. Dejaron el campo, nos acompañaron en nuestro abandono de aperos, huertos y animales. ¡A la ciudad!-dijimos. Y vinieron con nuestras maletas, ilusiones y deseos de prosperidad.

     Tuvieron que crecer en la noche, ya no había lugares en sombra; el tungsteno le hace frente, no están seguros, se refugian en armarios, camas, oscuras esquinas...esperando a que las luces duerman. Entonces es su turno, se enredan por las cortinas, corretean por las paredes, juegan al escondite y se alimentan...

     Existen. Los he visto.
     No recuerdo cuando oí la historia, ni quien la contó, sólo sé que forman parte de mí y que por ellos, por los otros, he hipotecado mi vida por una cama. Me he convertido en alguien ajeno que no soy capaz de reconocer.

     Estuvieron presentes en mi infancia, haciéndose fuertes, luego llegó el acné, dominando mis noches con cuerpos de cine y un buen día crecí. Y ellos dejaron de aparecer o al menos yo dejé de mirarlos.
     El temor a la oscuridad fue desplazado: por mis  compañeros de clase, por exámenes que restaban horas a mi vigilia, mujeres que provocaban mi deseo y por último el trabajo, dinero ganado con la única finalidad de la diversión, pero todo tiene un límite y el mío fue una cuenta vivienda.

     Se acababa el plazo y tenía que comprarme casa, la madre Hacienda quería captarme, extendía sus brazos opresivos hacía mí. Busqué con cierto desdén el piso que recibiría todas mis horas de trabajo hasta que cumpliese una edad próxima a la jubilación,  viéndome abocado a la necesidad de amueblar la vivienda que había adquirido con el único fin que hasta entonces podía pensar: los puramente onanistas con o sin compañía.

     Conseguí los muebles suficientes para hacer de aquella fría casa un lugar atractivo a las féminas. Colores cálidos en las paredes, decoración minimalista, no por su diseño sino por su ausencia y el lugar más mimado: mi habitación. Me dejaron una cama sencilla, de 1,35, amplía para dos, estrecha para tres. Su estreno fue todo un acontecimiento, ¡ahí estamos¡ como Dios nos trajo al mundo, probando la consistencia de sus muelles, la dureza del colchón.....Tras la batalla que se desarrolló en el apetecible cuadrilátero, llegó el descanso de los contrarios, cuerpos buscándose en la noche con el único fin de no estar solos.
                                                       
    Y fue en el duermevela, cuando los vi, se asomaban sigilosamente por las rendijas del parqué para aproximarse a mi cama. ¡Menos mal! que las horas de entrenamiento adquiridas en mi juventud sirvieron para que rápidamente replegase mi cuerpo y el de mi compañera nocturna, evitando así una muerte segura. Ellos, los otros, se alimentan de las partes del cuerpo que sobresalen de las camas, por eso y solo por eso, se inventaron las lámparas de mesilla.

     Esa noche mi vida adquirió un nuevo sentido. A toda costa debía conseguir un lugar donde dormir, que fuese lo suficientemente grande para evitar que ellos, me apresaran. No era un cuento infantil, ni una leyenda, estaban en aquella habitación....... ¡Y a saber desde cuando!.

     La única solución posible fue comprar una KingSize, para que mi cuerpo no fuera rebelde y no cayese en la tentación de asomarse más allá de los dos metros cincuenta de colchón que componían mi cama y mi seguro.

     Existen. Los he visto.

miércoles, 1 de diciembre de 2010