jueves, 31 de marzo de 2011

UNAMUNO

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   Lo reconozco, estoy desentrenada: busco palabras mágicas y sólo me salen bufidos, busco señales y sólo encuentro silencios, busco tu cuerpo y su ausencia se instala en el sofá. Así día tras día, desde que caí en tu embrujo.
   Poseo amplios conocimientos en conjuros relacionados con el amor y sus variantes más pintorescas, han sido mucho los que han disfrutado de mis servicios, ahora no podrán hacerlo, por él. Al licenciarme, como bruja, en la High School of Magic Love (HSML) acaté el Juramento de Merlin, por el que se prohíbe expresamente a los de mi clase, hacer uso de nuestras artes en beneficio propio.
   Durante años fui fiel al juramento, hasta que le conocí, de una belleza exótica, con su pelo negro, sus ojos verdes y unos cuidados bigotes, por no hablar del tono grave de su voz.
   Me enamoré como una chiquilla, caí sin remedio en el misterio de sus ojos. Me perdí en sus ronroneos. Por él perdí mi magia, por mi amor gatuno, Unamuno.



martes, 29 de marzo de 2011

EL LUSTRE DE LA PERLA

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    Hace unos días no tenía ni idea de perlas, mejor dicho, no conocía más perlas que las majórica (¿quien no recuerda el viaje de fin de curso a Palma de Mallorca?), el caso es que estos días he descubierto alguna cosa más, por lo que tiene la vida de caprichosa y como no podía ser menos, he elaborado una teoría, que os dejo:
   Existen personas que son como ostras, y no por que se encierren en si mismos, o tengan su caparazón blindado, ni por que les guste el agua salada, si no por que son capaces de convertir algo que es nocivo para su organismo (llámese partícula de arena en las ostras reales, llámese momento chungo en las personas-ostras) en algo diferente y hermoso como una perla (en las ostras), un aprendizaje positivo (en mi teoría). Existen las ostras andantes, lo sé, las he visto.¿Y vosotros?
    P.D. El título de este post, es idéntico a un libro que me regaló hace tiempo una amiga, cuando descubrió que le gustaban las mujeres y con ello hizo otro descubrimiento, la literatura lesbiana, si es que se le puede poner títulos a la literatura. Vamos que no tiene nada que ver con la teoría. Como dice el dicho: "el saber no ocupa lugar", ahí queda.

PRESUMIENDO I y II

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   Hay gente que cambia de bolso cada día, en función de la ropa que lleve; otros cambian su  reloj, según su estado de ánimo o la corbata que se pongan ... pues yo... cada semana, !llevo un coche! desde que el mio decidió echarse una siestecita en una cuneta, camino de Calpe. 
   Ahí va la muestra. 
   Y pongo las fotos no por que presuma de coches, si no por que presumo de quien me los deja. S., un solete soriano, que te da calorcito en cuanto te acercas y te enseña lo que es la palabra generosidad y R, una mujer de armas tomar, con un corazón enorme y de la que continuamente estoy aprendiendo a pesar de ser más joven que yo. !Gracias por prestarme vuestras ruedas y sed mi apoyo!!

jueves, 24 de marzo de 2011

PLENILUNIO

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    Dos meses han pasado desde la última inmersión ¡y me siento tan diferente! Bajé de los seis a los dieciocho metros de profundidad, ¡mi mejor marca!. Como efecto lateral un pequeño ronroneo en el oído derecho, en forma de estribillo de la canción italiana “La bambola”.
    Ese fin de semana coincidimos muchos en el centro de buceo, celebraba su quinto aniversario y habían preparado una fiesta en la bahía. Acudieron franceses, alemanes, italianos y autóctonos, los menos, como nosotros.
    ¡Esa noche triunfé! ¡Vaya si triunfé! Una italiana despampanante, que no había dejado de seguir mis burbujas en el descenso, me daba palique:
    - Come ti chiami? Ti piacciono le immersioni? Quanti anni ha? Di dove sei? Perché sei cosí bello? (*1)
    ¡No paraba de hacer preguntas!, así que … tuve que besarla. La pillé por sorpresa, tanto que cuando quiso reaccionar tenía mi lengua tocando a misa. Sólo pudo decir: - Sei bravo!-y pegarme un mordisco en el cuello, de esos, que anticipan el placer de después… En ese momento, puso en marcha toda su artillería: bamboleo de caderas, pechos fuera, pestañeo sugerente y un movimiento endiablado al ritmo de los dj´s… la luna llena hizo el resto.
    Mis amigos, viendo el homenaje que estaba a punto de darme, se retiraron. ¡Triunfé! ¡Vaya si triunfé!. Al día siguiente no podía ni moverme, el cuello me escocía, descubrí sus dientes marcados. En un post-it un número de teléfono y la frase “il mio lavoro é fatto,  vediamo quando la luna é piena” (*2). Nunca supe cómo se llamaba.
   Durante dos meses he intentado ponerme en contacto con ella. Desde entonces algo ha cambiado en mí. Mis amigos, no le dan importancia, dicen que es porque hasta esa noche había pasado mucho hambre…
    A la semana de mi encuentro, decidí que me quedaban mejor las camisas y los polos que las camisetas y me sorprendí tomando lambrusco en las comidas y fetuccini. En la siguiente tomé por costumbre levantarme el cuello de los polos ¡me daba un aire tan distinto! Y empecé a ver “El Padrino (I y II, la III no estaba a la altura) y hablar con voz ronca. A la tercera,  en lugar de pedir cerveza con los colegas, pedía birras y mi mano derecha empezó a ayudarme a dar énfasis a mis argumentaciones; a la cuarta semana me compré unas gafas de sol grandes, me aprendí todas las canciones de Eros Ramazotti y me compré una vespa para volver al centro de buceo, con la esperanza de encontrarla. De esta noche triunfal sólo quedaban la luna llena y la bahía.
    Y ocurrió.  A la Luz de la luna llena, mi acento era claramente italiano, mis manos no dejaban de gesticular, el cuello de mi polo estaba tan subido que me hacía herida, mi tripa había crecido tanto por la birra, que me había convertido en un Flavio Biatore cualquiera. Era el hombre-lobo-italiano: ¡auuuuuuuuh!

    (1) ¿Cómo te llamas? ¿Te gusta bucear? ¿Cuántos años tienes? ¿De donde eres? ¿Por qué eras tan guapo?
    (2) mi trabajo está hecho, nos vemos cuando la luna esté llena)

miércoles, 16 de marzo de 2011

SURREALISMO

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¡Abre los ojos!- me digo. No quiero, tengo sueño y además ¡Joder, no puedo¡. ¿Qué ocurre?. Me angustio, me asusto, corro el baño a tientas, busco agua para que limpie mis párpados, mis pestañas, procedo y sigo sin ver.....¡Alto¡ Solo el derecho es el perjudicado. El semblante se transforma: pánico, terror, y dentro de lo malo menos mal que veo por donde voy-pienso. Rápidamente me visto para ir al Hospital, allí solucionarán mi problema.

Cierro la puerta de mi casa para enfrentarme a una circulación loca, con merma en mis sentidos. Armándome de valor me incorporo al caudal automovilístico que circula camino a la gran ciudad. Respiro profundamente, no sé cuanto tiempo tardaré en salir de esta vorágine de ruedas y chasis.

Y es allí donde comienzo a ver de manera distinta a la que hasta ahora conocía apareciendo ante mi dos realidades: la del ojo izquierdo: real, palpable, perfectamente definida, agotada de perderse en la fila de coches interminables, sintiéndose sola al no hacer participe a su compañero de “visiones”, es decir, el ojo derecho.
El ojo izquierdo se siente solo, aunque también poderoso, es él el único que filtra la luz, no comparte la imagen con nadie más: ha descubierto que no necesita a su compañero para ver el mundo.

Y la del ojo derecho: en que soy una partícula de oxigeno que es transportada por el agua, buscando un Hidrógeno al que unirse para formar un trío que consiga alargar mi vida.
En este preciso instante, pasa uno a mi lado, mirándome con suficiencia y descaro, no me gusta, no es mi tipo, tengo mi criterio y no me vale cualquiera. Además hay muchos por lo que veo, acaba de pasar otro, tiene cara de agresivo, tampoco me gusta.

Advierto que solo han hecho falta un par de kilómetros para  darme cuenta de las dos realidades que forman el mundo: aquella que percibo a través de los sentidos y la otra más oculta que tan solo se muestra bajo situaciones especialisimas. Tan extraordinarias son las circunstancias que no siempre se dan y en mi caso, ha sido gracias a una conjuntivitis asesina como he dado con este lugar al que acudo cada vez con más frecuencia, dejando de lado lo que mi egoísta ojo izquierdo filtra.

Mi viaje al Hospital se convierte en una aventura, cerrando y abriendo los ojos alternativamente consigo no solo ver pasar los coches, si no también pasar los Hidrógenos que serán seleccionados para la orgía final

lunes, 14 de marzo de 2011

VIVO, LUEGO ESCRIBO. ESCRIBO, LUEGO DE MAYOR QUIERO SER MILLAS.

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   He estado pensando mucho estas frases. La primera no admite su contraria (escribo, luego vivo). Es por lo que estoy viva y participo en el mundo, por lo que escribo. Porque me hago preguntas; porque intento ponerme en la piel de los demás, para comprenderme, aunque a veces en ese ejercicio haya perdido mi brújula. No soy una mente analítica ni fría, ni calculadora..por lo que a veces mis argumentaciones, tienen tantos puntos de vista, que es difícil saber qué digo (un ejemplo claro de pura contradicción), como me decía un amigo: hay muchas Evas en ti, y no seré yo quien le quite la razón. Al escribir, no busco la adulación, aunque me entusiasme; no busco la fama, aunque la anhele (me encanta esta palabra); no busco el éxito, por que lo tengo, pequeño eso sí; solo busco el placer de plasmar mis posibles vidas y las vidas de aquellos que conozco o desconozco.


   Y la segunda, como dice el dicho, es una verdad como un templo. Me encanta, su estilo, su imaginación desbordante, la capacidad de encontrar metáforas y símiles en los sitios más insospechados. A veces, juego a ser él, y es francamente divertido.
   Toparse con un cartel como el de la foto, hace que se disparen todas las alarmas, y lo que era una visita turística, se convirtió en un templo atacado por psicópatas urbanos; jugando al rol entre sus muros, atajando sin descanso de calle a calle, situando en una el cielo, en otra el infierno y en el mismo centro de la iglesia su particular purgatorio; donde juegan a marcar viejas con tiza, para luego contar según la salida que tomen, las buenas y las malas viejas y determinar el vencedor de la partida.
   O si no, el fiel, la frase de orar en silencio y se pone en medio de la capilla del santo correspondiente, a darse golpes en el pecho, a hablar tan alto como se lo permiten sus pulmones, a quebrarse en señal de fé, ante su santo de yeso y plástico fino. Y ¿Quién respeta de verdad? ¿El que habla para toda la corte celestial? O ¿el que en silencio, visita la iglesia, intentando amortiguar el ruido de sus zapatos?
   Y para rematar, leo la última frase, e imagino que el templo que visito está erigido en honor a San Broker, acaso ¿es imprescindible tener más de dos teléfonos móviles para asistir a su culto? ¿Si te dejas uno en casa, ya no puedes entrar? ¿Tendrá el santo suficiente cobertura para todos?

ACHINÁ

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 Nueve de la tarde, calle Preciados hasta los topes, en la esquina hacía la Plaza de Santo Domingo, unos gatos hacen monerías, mientras su dueño coloca la gorra para recoger las monedas. Vamos sin rumbo fijo.

  - Hola, buenas,¿ quería saber si me puedo tenir?
   - Si, tu podel, son 12 eulos.
   - ¿Y cúanto tengo que esperar?
   - Si, son 12 eulos.
   - Si, eso ya lo se- y miro al otro chino que hay en la peluquería
   - Un latito y enseguida.
Salgo a la puerta, le digo al resto que me espere en el bar de la esquina, tomando cañas, que no será mucho tiempo. Me siento comodamente en el sofá e intento coger una revista. Error. Todas las revistas y periódicos están en perfecto chino. Encuentro una de peinados- Si, esa servirá- me digo.
    El chino que me había entendido, se gira y me dice:
    -son 12 eulos teñil y 15 si te lavas
    Automáticamente pienso... pero como no me voy a lavar?  ¿me voy con el tinte puesto de marcha?
    A una señal de la china, me siento en la silla, con suma rapidez, me envuelve en una capa protectora, me enseña el color y me da el tinte. Nuevamente me envuelve en plástico y desaparece. 
    Pasan los minutos, tic,tac,tic,tac... la china no aparece. El chino sigue con su secador y cantando a pleno pulmón los últimos éxitos chinos, claro.
    Aparece otro chino, que me indica que me siente en el lavabo. Me quita el plástico y me lava varias veces la cabeza, con un masaje, que se me antoja de acupuntor. Acaba y me acompaña a otra silla.
    Horror. ¿Qué son esas uñas? ¿Por que las tiene tan largas? ¿Acaso me ha lavado la cabeza con esoooo? Horror. Sin duda, ha sido con esas uñas largas, en plan Eduardo Manostijeras, con las que me ha dado el masaje. 
    Respiro profundamente. Hace amago de secarme y rápidamente le digo.
    -Deja, deja,  dame un poco de espuma que ya me peino yo.
    Pago y salgo con un negro azabache reluciente. Y con unas ganas de beberme una caña bien tirada.
    Salimos del bar, pasamos por la peluquería, ya cerrada. Descubro que en su lista de precios, en lugar de hombres y mujeres, lo pone en ¿catalán? ¿valenciano? que más da... la experiencia ha sido única. 










jueves, 10 de marzo de 2011

LOS CINCO SENTIDOS

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No hay nada como tener tiempo, para colocar papeles y seguir descubriendo historias hace tiempo escritas. Ahí va otra:

    Habíamos acabado de recoger los platos y nos disponíamos a disfrutar del café y una larga sobremesa, no teníamos intención de hacer otra cosa en toda la tarde que charlar. Clara sabía que cada vez que nos convocaba a una comida no podía ponerle fin hasta bien entrada la noche.
    Fue Luis quien tomó la palabra para contarnos a colación del tema que tratábamos (las relaciones de pareja), lo extraña que era una, que llevaba viviendo en su barrio un par de años.
    -Desde que tomaron posesión del bajo A, todos los vecinos caímos rendidos a sus pies, simplemente nos cautivaron.
    No nos dejó más opción que la de interesarnos por ellos, sin apenas haber dicho nada más, sorprendidos por una avenencia en la comunidad respecto a sus nuevos vecinos, tan poco común en estos días.
    -Lo que os decía, lo primero que hicieron fue ir de casa en casa, para presentarse y pedir disculpas por las molestias causadas con la mudanza. Este detalle los colocó de inmediato en el tema de conversación de la escalera. Como sabéis mi bloque es de los pocos que mantiene a sus primitivos propietarios, así que fueron sin pretenderlo "los nuevos". El debe andar por los cuarenta, muy alto, con el pelo largo, aire desaliñado y unas gafas de sol que nunca abandona; ella en cambio, es bajita, también con el pelo largo, pendiente siempre de él. Imaginárosolo, como  ¿el punto y la i? o ¿la i y el punto?. nunca he sabido bien como se dice... Siii, ya se que me vais a decir que no es suficiente para definirla como extraña pareja.
   -Desde lueog que no, pero conociéndote sabemos que a ti cualquier cosa te parece extraña- dijo Clara. 
    - Bah... sigo... lo que os decía, nos habiamos enterado que trabajaban en una fundación, dando cursos de capacitación para que sus socios estuvieran más preparados para desempeñar su labor. Siempre iban juntos: al trabajo, de paseo, a la compra, a las juntas de propietarios (y eso si que es raro), a ver los partidos de fútbol,  es del Madrid y lo sé por el "Madrid-Barsa" que jugaron aqui, me invitó, me dijo que Linda no podía ir. Quedamos directamente en el Bernabeu y allí estaba, puntual, como un clavo. No me vió acercarme, tuve que llamarle. Enseguida llegamos a nuestras localidades, bueno, bueno, bueno.... ya sabeis como me pongo con los goles, pues le teníais que ver a él, saltando, dando palmas, acordándose en todo momento de Linda, que si Linda estuviera se pondría nerviosa, que si a Linda le gustaría el olor a bocata de todo el campo, que si le daría miedo tanta gente... lo pasamos muy bien. Mucho tenía que querer a Linda, para acordarse en pleno partido de ella, ¿no?.
    En el último partido fui, esta vez con Linda, y si es verdad, era un manojo de nervios. Ya os he dicho que ella siempre estaba pendiente de él, ¿no?... lo que quizás no he dicho, es que en vez de dos piernas tiene cuatro.
    - ¿Nos estás tomando el pelo?- dijo Clara.
    - Algo así... pero tiene su explicación. Desde luego que no es una pareja al uso, me imagino que habréis adivinado que se trata de un ciego y de su perra ¿no?
     Sólo se oían risas. Les había tomado el pelo soberanamente. No lo hubieran imaginao nunca. Luis, levantaba la voz para que el resto le escuchara, todavía no había terminado, insistía en que a pesar de todo, eran una pareja. Y en ningún momento les había engañado. Desde luego que lo eran- repetía, Luis.
    Comparando cualquiera de sus relaciones, con la que mantenía su vecino con Linda, que así se llamaba el pastor alemán, no podía por menos que darse cuenta de lo que había fallado en las suyas.
    Y concluyó que quizás lo que necesitaba en su vida, era otra Linda, aunque sólo lo pensó.

miércoles, 9 de marzo de 2011