martes, 20 de enero de 2015

J.S. BACH

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Ese día estaba contratada la nieve, un anticiclón de última hora no lo hizo posible. El programa prometía: órgano y vermú, ¡cómo resistirse!.


Enfundadas en sus mejores galas, acudieron a la cita. Ocuparon sus localidades en la zona alta del auditorio y se dejaron mecer por el contrapunto, el vivace, andante junto a pastorelas, coros y una fuga. Les llamó la atención que el órgano también se tocará con los pies (fue lo más comentado, eso y los veinte hijos del compositor barroco).


Cambiaron la nieve por una terraza en la plaza, moviéndose cual girasoles en busca del sol. Movieron sus galas hasta un café cercano donde hablaron de lo divino y de lo humano, para continuar en pleno centro con una cañas y unas tapas con condimento y no sé que ha sucedido, la rima me ha cogido, quizás serán los taytantos que la próxima semana cumplo ¡qué espanto!.  Rectifico, nada de susto, al contrario muy a gusto.


Y la noche terminó a carcajada limpia con la obra TOC TOC y una reflexión: ¡Todos, toitos qué raros son! :-)